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lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Hacia la garantía Europea para la Juventud?

El paro es una realidad alarmante y asfixiante que al final se traduce en la pérdida de confianza no sólo del modelo estatal, político e institucional, sino y más grave aún, del futuro. Está comprobado, un país que da posibilidades educativas y laborales a sus jóvenes, será un país desarrollado y competitivo en la escena internacional. Será un país donde la democracia y el debate se inserten en la vida cotidiana y será, al final de cuentas, un Estado social construido para y por sus ciudadanos.

El pasado 12 de noviembre, los líderes europeos se reunieron en París para celebrar la II Conferencia sobre Empleo Joven de la UE en donde se estipularían los plazos y mecanismos de desembolso de la “GarantíaEuropea para los Jóvenes”.  A pesar de la cobertura mediática del evento y de las condecoraciones que muchos de nuestros gobernantes insisten en otorgarse, pocas menciones explicaban claramente en que consiste la iniciativa y sus antecedentes.

La también llamada “Garantía Juvenil”, promovida por el Partido Socialista Europeo (PSE), pretende garantizar que todos los jóvenes de la Unión Europea (UE) de hasta 25 años, y en caso de los recién licenciados hasta los 30, obtengan un contrato de empleo, formación o periodo de prácticas, en un periodo no superior a cuatro meses después de haber finalizado sus estudios o estar en situación de desempleo. En este sentido se promueve un esfuerzo colectivo por parte de todos los agentes implicados (Estado, empresas, administraciones) para dotar, como medida de intervención temprana, a los jóvenes de herramientas competitivas traducidas en experiencia profesional y mejor calidad en su educación.

La implementación de la “Garantía Juvenil” fue acordada en 28 de febrero de 2013 durante la reunión del Consejo de Asuntos Sociales de la UE y fue posible gracias a la movilización y exitosa campaña “Tu Futuro es mi Futuro” del PSE, PSE Mujeres y Juventudes Europeas Socialistas, en marcha desde el 11 de mayo de 2012, y que exige la introducción y adaptación, de manera vinculante, de la “Garantía Europea para los Jóvenes” a los planes de desarrollo estatales y europeos para finales de 2013. La propuesta de implementación en España fue avalada y presentada por el PSOE ante el Congreso, el 11 de septiembre de 2012, y respaldada por la totalidad de los grupos parlamentarios. Sin embargo, el PP denegó la iniciativa al considerarla una iniciativa “que sólo incrementaría el gasto público”.


Medidas Aprobadas:

Además de la importante consigna de empleo, formación y prácticas a los jóvenes menores de 25 años, la Garantía Juvenil” pretende establecer estándares mínimos europeos de calidad laboral y fomento para el intercambio de buenas prácticas haciendo un seguimiento de la implementación de los sistemas de “Garantía Juvenil” dentro de los seis primeros meses del año en que se coordinan las distintas políticas económicas de la Unión, el denominado Semestre Europeo.

La “Garantía Juvenil” también propone el establecimiento de un Marco de Calidad para los Períodos de Prácticas, que incluya medidas comunes de objetivos de aprendizaje, reconocimiento, duración así como una adecuada remuneración. La medida promueve una Alianza Europea para la Formación de Aprendices, cuyo objetivo es mejorar la calidad de la formación de los jóvenes y favorecer la movilidad para prácticas dentro de la UE. Para facilitar la búsqueda de empleo, formación y prácticas se brindarán acciones de  orientación y asesoramiento a través de los servicios de empleo adaptados a las necesidades juveniles.

La iniciativa está encaminada a lograr la igualdad de oportunidades para los jóvenes en el mercado laboral. Esta lógica se sustenta en que crecientes niveles de desempleo juvenil, suponen una seria amenaza para el modelo social europeo y disminuyen, de manera significativa, la capacidad de Europa de recuperarse de la reciente crisis financiera. La “Garantía Juvenil” no se trata únicamente de una inversión indispensable en el futuro de Europa, también es la forma de mantener el compromiso de la juventud con la idea y la integración europea.

Financiación:

El 11 de marzo de 2013 la Comisión Europea aprobó un fondo de 6.000 millones de euros, para el periodo 2013-2014, destinados a la implementación de la “Garantía Juvenil”. Dicha cantidad será desembolsada a través del Fondo Social Europeo y otros Fondos Estructurales. La financiación está destinada a aquellos países cuya tasa de desempleo juvenil sea superior al 25%. La tasa de paro juvenil en España asciende al 56,5 %, casi el doble de la media europea (22,6 %), según los últimos datos disponibles de Eurostat. Por esta razón, nuestro país recibirá una financiación de 1,800 millones de euros.

¿Cómo se utilizará el fondo de la Garantía Juvenil en España?

Esa es la pregunta que incluso el Presidente francés, François Hollande, y  el Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, se hacían durante la Conferencia de Paris. La fecha establecida para poner en operatividad el fondo económico es a partir de enero de 2014, y para que ésta pueda ser desembolsada, cada Estado miembro tiene la obligación de presentar, hasta finales de 2013, una Estrategia de Implementación con medidas concretas que estipulen la efectiva distribución de los recursos.

Durante su última comparecencia ante el Congreso, el 30 de octubre de 2013, el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, matizó que aún no se han elaborado las directrices solicitadas por Europa, así como tampoco se tiene establecida la distribución de las ayudas entre las Comunidades Autónomas. En París, Rajoy no presentó ninguna novedad sobre el tema y se limitó a anunciar que la “garantía juvenil” estará incluida dentro de las medidas establecidas en la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven 2013-2016.

¿Qué medidas se exigen desde el PSE?

El PSE, en un informe presentado el 9 de octubre de 2012, estableció una serie de objetivos que se han considerado fundamentales para la plena aplicación y efectividad de la “garantía juvenil”, entre los que destacan:

1) Incremento de la financiación europea para la “Garantía Juvenil” al considerar que 6.000 millones de euros no son suficientes para hacer frente a las altas tasas de paro de países como España y Grecia. En este sentido, el PSE, presentó un informe titulado “¡La juventud europea merece más!” en donde se pone de manifiesto la necesidad de financiación de instituciones como el Banco Europeo de Inversiones (BEI), así como a través de la redirección de los fondos de la UE no utilizados. El PSE entiende la necesidad de priorizar en la financiación para la creación de empleo y pide un compromiso mayor de una UE que aprobó 1.6 billones de euros destinados a los bancos europeos.

2) Implementación de un Sistema Dual de formación y prácticas que permita a los jóvenes combinar su formación educativa con la experiencia profesional a través de prácticas en empresas y administraciones.

3) Mejorar los servicios de colocación, orientación y asesoramiento

4) Promoción de derechos sociales a través del diálogo entre colectivos, sindicatos y sociedad civil, que impida que la entrada al mundo laboral de los jóvenes sea utilizada como excusa para reducir la protección de los trabajadores, la calidad o el salario, así como para evitar el despido de trabajadores experimentados.

5) Inclusión de la perspectiva de género en la aplicación de la “Garantía Juvenil” con el fin de superar las desigualdades y la diferencia salarial entre hombres y mujeres jóvenes, así como la introducción de un Enfoque Europeo para la Cuota de Mujeres en los Consejos de Administración de la Empresa.

6) Proteger a los jóvenes de la discriminación.

7) Reforzar los programas europeos que fomenten la movilidad de los jóvenes, a través de la Alianza Europea sobre Formación y Empleo.

Naxalli Lozano Hernandez




viernes, 5 de julio de 2013

Savia nueva

A raíz del anuncio que realizó a fecha de 26 de junio el Presidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán, fue un buen compañero el que me animó a escribir un artículo sobre la situación actual del PSOE y lo que opinaba al respecto, y a ello me dispongo.

Nos encontramos en una situación en que, los políticos, han pasado de ser vistos como una vía de solución ante los problemas ciudadanos, a ser un obstáculo para la solución, y esto no es una situación a la que se haya llegado como casualidad del destino, ni tampoco susceptible de conspiraciones misticista al puro estilo de la Santísima Trinidad, sino que se trata de un hecho fruto de la causalidad, de ciertos errores que no fueron baladís y que calaron como rayos en el conjunto de la opinión pública y que difuminan el gran cúmulo de aciertos y avances conseguidos con años de gobierno socialista.

Estos son los hechos, y estas las preguntas: ¿Estamos actuando con la contundencia que nos exige la ciudadanía? O mejor dicho, ¿Estamos actuando de acuerdo a las demandas ciudadanas? Me gustaría puntualizar que este artículo no tiene como intención responder a estas preguntas, sino la de intentar hacer reflexionar, aprovechando los procesos que actualmente se ventilan en el seno del partido, y que, cada uno, de acuerdo a sus reflexiones y convicciones, se responda a si mismo.


No podemos negar la crisis de la “marca” PSOE a ojos de la ciudadanía, esto es un hecho ya incontestable, errores que ya han sido reconocidos (con más o menos intensidad, que cada uno haga su juicio particular), crisis que viene acompañada de la asociación a ojos de algunos sectores sociales del acercamiento al neoliberalismo, como si de un paso a la derecha ideológicamente hablando se tratara, que culmina con el famoso eslogan PPSOE, y creo que en esto coincidiremos la mayoría que este no es un hecho baladí ni casual, sino que proviene de algunas de las medidas llevadas a cabo en la última legislatura de Zapatero, siendo la más visual de ellas la reforma del artículo 135 de la Constitución, simplemente vergonzante, no siendo menos cierto que los aciertos y avances superan con creces a los errores cometidos.


Nos encontramos en una situación en que la indignación social llega a extremos totalmente desconocidos hasta el momento, una sociedad angustiada por las cifras de paro, por la pobreza, por el expolio bancario que queda patente en materia de preferentes, por la corrupción, fruto de un sistema opaco que, por el momento, y pese a ser una de las mayores preocupaciones sociales, solo ha habido declaraciones de intenciones y ni una medida concreta por parte del Gobierno al respecto.
En el marco de esta agonía cuotidiana, el partido ha abierto un proceso de conferencias, cuyo fin es la elaboración de un programa de ideas que guíen la actuación política del partido, proceso del que mantengo mis dudas por las formas y que no voy a exponer aquí, por no ser el tema que nos ocupa. Uno de los principales objetivos que vertebra el proceso es la escucha de las demandas ciudadanas, no obstante, no se da voz los diferentes colectivos con auge social en este momento (Plataforma de afectados por la hipoteca, preferentistas, 15M…) que nos pueden gustar más o menos, pero lo que es innegable es que han adquirido un importante peso social y mediático.



Pero la verdad es que no cabe esperar a la terminación del proceso político que se desarrolla para dar respuestas contundentes, tan contundentes como repugnantes son las medidas del gobierno que hay que contestar por la izquierda y desde la izquierda. No nos podemos permitir por ejemplo que sea UPyD quien abandera la causa de los preferentistas, que ocupe los titulares, por la presentación de una querella por la causa, y menos cuando, dentro del mismo partido se presentó un requerimiento formal desde la Plataforma de Foro Ético para que se presentara la misma por parte del PSOE, obteniendo por respuesta un desfasado e injustificable de que “se estaba estudiando”. Pues eso, mientras estudiamos, llegamos tarde al examen. Este es un ejemplo de que hay una insuficiencia en la inmediatez de la respuesta ante un determinado problema, (cuestión que se agrava cuando se trata de un drama social que llevamos arrastrando años como son las preferentes).

Sinceramente, tengo la firme convicción de que se ha terminado la época de la alternancia electoral, así lo indican las encuestas, aunque nos queramos tapar los ojos con la tela de la indiferencia premeditada y en algunos casos interesada. Es necesario que se establezcan instrumentos que hagan del Partido Socialista un partido poroso ante las circunstancias sociales, que se adapte al contexto, a las demandas ciudadanas. Es necesario un auténtico pacto social al más puro estilo roussiano, del que la ciudadanía se sienta partícipe y representada, que devuelva ante los ojos de la sociedad de forma nítida la identidad socialista, que solo puede venir de la mano de respuestas rotundas, ante un gobierno sin alma y dispuesto a implantar su modelo cueste lo que cueste.

Una renovación de ideas y acciones que debe venir acompañada de nuev@s mensajer@s, que inspiren la confianza perdida, una nueva imagen que provenga del pacto social, una imagen elegida (y así se ha anunciado que será) por y para la ciudadanía; es necesario un contrato ciudadano integral, en que se adquieran compromisos claros, que se recupere la pasión por la democracia y los valores de un partido en que los integrantes se comprometan en gustar más a la ciudadanía y despreocuparse tanto de ser del agrado de sus cúpulas, que envuelva su marca de nuevo de fuerza y frescura con una renovación completa. Griñán ya ha dado el paso, declarando que “solo nuevos pilotos, llevarán a nuevos horizontes”, decisión que fue calificada por Rubalcaba como “atinada”, y así la considero yo también, aunque cabe subrayar lo que en su día dijo Pablo Iglesias, que “no solo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres”. Es asunto de urgencia la renovación, no solo del/la mensajer@, sino de acciones y convicciones. En definitiva, me gustaría terminar con unas palabras de Bertolt Brecht que sustancian el contenido de las líneas que nos preceden, y es que “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”, es tiempo de savia nueva.



Antoni Benito Bou
Este artículo es responsabilidad y opinión del firmante. Los comentarios, vertidos por las personas visitantes, son responsabilidad de las mismas.

viernes, 31 de mayo de 2013

Los jóvenes y la política tomada en serio.

Jóvenes sin futuro

En 35 años de democracia, nunca ha habido un momento de desafección a la política por parte de la ciudadanía tan notable como el actual. En términos generales, las razones son evidentes: la corrupción y el paro en un contexto de desmantelamiento del Estado del Bienestar. No obstante, parece que pesa incluso más la sensación de incapacidad de los gobernantes  para dar con las soluciones que, por fin, nos permitan ver algo de luz al final del túnel.

Corremos el riesgo de que haya una generación pérdida. Los datos de desempleo de los jóvenes de 20-34 años son devastadores. Algunos jóvenes cualificados se van fuera en busca de oportunidades y serán otros países quienes aprovechen los frutos de su formación recibida en nuestro país. Además, más de un millón de jóvenes sin formación académica, víctimas de la crisis cultural que inducía a dejar los estudios e irse a trabajar al sector de la construcción, difícilmente encontrarán trabajo. Hay que recuperarlos.

No hay nada peor que no tener expectativas de futuro, y el ejemplo paradigmático es el de los jóvenes como yo que no saben qué va a ser de ellos en un futuro no tan lejano, si van a poder ganarse  y mantener un nivel de vida como el de sus padres, como se daba por hecho hace no tanto tiempo, o van a tener que emigrar para tener una vida digna, cobrar salarios que no se correspondan con un país de la UE, soportar la pérdida de derechos, soportar abusos como el despido cada vez más barato, contratos con menos garantías y la presión de que hay que trabajar más y cobrar menos.

Cuando parte de la izquierda estaba luchando por reducir la jornada laboral, parece que desde la derecha se quiere imponer  una involución sin precedentes y destruir lo que durante tanto tiempo y con sumo esfuerzo se había construido. Parece que quieren que compitamos con países que no están precisamente en la UE, y por ello nos encontramos ante un panorama desolador.

Repartir el trabajo

La idea progresista de que se puede trabajar menos y compartir el trabajo solo se interiorizará en la sociedad si se sabe explicar de forma fundamentada. Para empezar, se puede, porque siendo prácticos la primera barrera que hay que derribar es la de la mentalidad de aquellos que piensan que vivir igual o mejor trabajando menos es una utopía.

Por un lado, el hecho de trabajar menos ya es per se un aumento de la calidad de vida. Y por otro lado, el hecho de trabajar menos horas abre una doble vía para reducir el paro.

En primer lugar se reparte más el trabajo, hay menos personas desempleadas y eso es de una valía incuestionable a todos los efectos, tanto desde el punto de vista de la propia persona  y el drama por el que pasa, como para las arcas de un maltrecho Estado que no puede soportar millones de parados. 

Y en segundo lugar, si como se ha expuesto, hay más personas empleadas, hay más potencial de consumo, con lo cual las empresas obtendrán mayores beneficios y podrán pagar mejor e incrementar su inversión y por tanto necesitar más fuerza de trabajo.

Es una idea que puede tardar en fructificar a corto plazo, y ello juega en contra, porque la Tierra sigue girando y se necesitan soluciones urgentes e inmediatas, pero es una idea orientada al crecimiento, a generar algo que nos ayude a salir poco a poco de esta crisis, al contrario que las medidas del actual gobierno, empeñado en deprimir aún más una economía  deprimida, sabiendo que el abc de la economía -aunque por ideología se haya centrado todo en el déficit- se basa en que para salir de una recesión hay que favorecer un crecimiento sostenible, y las medidas de este gobierno van orientadas a lo contrario.

Eso sí, veremos de qué dimensiones será el destrozo del Estado del Bienestar, efectuado con el pretexto de la crisis económica.

Debemos  explicar a la sociedad que la idea de compartir el trabajo se corresponde con la esencia de la política y  una visión humanista de la sociedad.

La política está para la felicidad humana. La política en positivo.

Por ello, la política debe ir orientada a un solo objetivo, la felicidad humana, a integrar en la sociedad y mejorar la vida de más gente cada vez. Pero la idea de felicidad del ser humano no puede ir asociada a tener el mejor coche, la mejor moto o una mansión. O dicho de otra manera, no tenerlo no puede ser un motivo de infelicidad como se nos ha vendido  desde una cultura basada en el consumismo despiadado.

Debemos aprender que vivir dignamente es barato. El ser humano necesita eliminar el fantasma de la pobreza y cubrir ciertas necesidades para vivir con un mínimo de tranquilidad, seguridad y estabilidad. Una vez cubiertas, se necesita poco más. En definitiva, debemos luchar por otra cultura.

Por esto último, porque la función del político debe ser contribuir a nuestro bienestar, a nuestra calidad de vida, a nuestra felicidad en definitiva, hay esta desafección. Porque da la sensación de que los políticos, si no están a lo contrario, están a otra cosa. Que la palabra “política” o “políticos” tenga connotaciones negativas es de lo peor que le puede pasar a un país.

Hemos de partir de la base de que no toda la culpa es de los políticos, hay que repartir las responsabilidades entre toda la sociedad.  Porque el individuo no nace político, sino que se hace, no son extraterrestres que vienen a la Tierra a fastidiarnos, su forma de actuar y de pensar son el reflejo de la forma de actuar y de pensar de una sociedad.

Algo estaremos haciendo mal. Algo estaremos haciendo mal cuando oigo a más de una persona quejarse de la corrupción diciendo, al mismo tiempo, que si estuvieran en la posición del político corrupto “harían lo mismo”. Debemos exigirnos a nosotros mismos lo mismo o más que le queramos exigir a los demás. La picaresca española podría ser un motivo histórico que tenemos desgraciadamente más arraigado de lo que pensamos. Y, hablando de motivos históricos, es imposible olvidarse del retraso histórico en el reparto del mercado y de las relaciones comerciales entre países, a las que llegamos tarde, a causa de 40 años de franquismo que, entre otras cosas, es el origen de no tener una industria más potente.

No obstante,  deberíamos preguntarnos por los motivos restantes. En vez de mandar mensajes apocalípticos que invitan al suicidio, deberíamos centrarnos en que el problema no es sólo de los políticos, de si cobran mucho o de si hay demasiados, también hay directivos de bancos que han contribuido como el que más a esta situación, que cobran indemnizaciones millonarias y encima no asumen su responsabilidad. A la hora de hacer el diagnóstico de un enfermo llamado España, pongamos el foco en las enfermedades más graves. A gran parte de la sociedad le preocupa más una herida en el pie que un derrame cerebral. Hay que hacer comprender que la herida en el pie también hay que curarla, pero habrá que preocuparse más por las enfermedades más graves como la segunda.

Una profunda remodelación de los partidos políticos para entender lo que está pasando. El 15-M

Uno de los grandes retos para armar el principal instrumento que puede contribuir a solucionar la crisis en la que nos encontramos, pasa por una profunda remodelación de los partidos políticos. Es la hora de la alta política, y sólo las grandes estructuras de los grandes partidos pueden hacer posibles todos estos cambios. Pero, evidentemente, tienen que hacerlo mejor y recuperar la confianza de la ciudadanía. Y ambos propósitos se logran con la misma fórmula.

Que el partido no sea el objeto de los intereses personales de unos pocos, que sea una estructura en la que todo el mundo pueda aportar ideas, opinar y discrepar de las decisiones de todos los miembros, por mucha influencia y poder que estos últimos puedan tener.

Que todas estas críticas no tengan consecuencias negativas para aquel que las haga es un punto fundamental para construir un partido plural, democrático y abierto a la ciudadanía. Deberían eliminarse las redes clientelares y la influencia de las familias políticas, que contribuyen a la división del partido, a la arbitrariedad en la toma de decisiones, a la disminución de la crítica política, a que los que lleguen a lo más alto no sean los más preparados y a hacer de un partido político el cortijo de unos pocos que colocan a sus allegados y afines que, generalmente, no criticarán ninguna de sus decisiones.

Y por último, que los candidatos sean elegidos por los militantes y por la ciudadanía, que se den a conocer fuera del partido, que expongan sus proyectos e ideas, como modo de enriquecimiento del debate político, de la identificación de los ciudadanos con sus representantes. Las primarias abiertas pueden ser un gran paso para la reivindicación de la política, la participación ciudadana y la democracia representativa, reducida únicamente a un voto cada 4 años.

La aparición de nuevos movimientos sociales, las grandes movilizaciones del 15-M, el movimiento contra los desahucios,  ponen de manifiesto la incapacidad de los partidos para resolver las numerosas cuestiones que deben ser abordadas y respondidas, la desafección de la ciudadanía hacia la política y la sensación de no sentirse representada ni identificada con sus gobernantes.

Estos fenómenos y acontecimientos, tienen muchos puntos positivos como termómetro de la lógica indignación de la sociedad y demuestra que los ciudadanos no están adormilados y que no van a consentir lo que antes en cierto modo consentían. Desde mi punto de vista, enriquecen el debate público, crean espacio público y muestran la vitalidad de una sociedad.

Pero falta organización, falta dirección, falta, en definitiva, que todos estos movimientos cristalicen y se canalicen en algo concreto que de verdad cambie el paisaje actual. Por ello, no pueden nunca ser sustitutos de los partidos políticos, no sólo porque se perdería la esencia de estos movimientos, sino porque los desafíos que tenemos por delante son de tal magnitud que solo pueden ser solucionados con la buena política, con una política abierta y despojada de las inercias del pasado.

Debemos intentar también no orientar estos movimientos hacia la abstención ciudadana, porque al final será la derecha la gran beneficiada. No queremos que se cumpla aquello de “nosotros la manifestación, ellos la disposición” porque es fundamental para sectores importantes de la sociedad que sea un partido de izquierdas el que gobierne y tome decisiones que palíen las grandes deficiencias en la calidad de vida de muchos ciudadanos, especialmente los más desfavorecidos, los más débiles.

Éstos nunca van a estar más atendidos por un partido de derechas que por un partido de izquierdas. Los conservadores nunca van a pensar más en ellos ni a preocuparse más por ellos porque forma parte de su ideología. La ideología de que, por naturaleza, una parte de la población siempre va a estar excluida, de que algunos son los perdedores de la Tierra.

En cualquier caso, siempre habrá que mandar un mensaje optimista, siempre hay que serlo con el ser humano aunque a veces nos den razones para lo contrario. Porque siendo pesimistas no vamos a ningún lado y porque de éstos ya hay demasiados como para serlo nosotros también.

Porque una crisis es mitad un fracaso, mitad una oportunidad. Gran parte de las cosas que ahora funcionan mal son consecuencia de que en el pasado no se hicieron bien, o nos hemos dado cuenta de que parte de los mecanismos de este sistema no son suficientes para el funcionamiento de una sociedad como la que queremos.

Que no haya nadie en la cárcel después de todo lo ocurrido es el reflejo y un ejemplo de que hay que cambiar muchas cosas de nuestro sistema jurídico. La obstrucción y dilación de la justicia por hábiles expertos en el juego procesal  nos muestran muchas deficiencias que deben invitarnos a establecer los mecanismos necesarios para que esto no ocurra, empezando por modernizar la justicia y no reducir personal judicial para no ahogar más a jueces desbordados por tanto trabajo.

Gran parte de los casos de corrupción son del pasado, cuando todo iba aparentemente bien y se hacía la vista gorda, pero la actual indignación y desafección a la política es una oportunidad para que los políticos que vengan tengan claro que el dinero público es sagrado, y que toda la sociedad tiene un compromiso con sus conciudadanos, desterrando el individualismo y viendo lo público como algo nuestro que hay que defender, algo colectivo, algo de todos.

Como seres políticos que somos debemos vivir en sociedad con los que nos rodean, necesitamos estar con personas que nos llenen, y eso no puede restringirse sólo a la familia y amigos, sino que ha de ampliarse a todos los individuos de una sociedad.

Por ello, no podemos ver buenos los tiempos pasados y malos los de ahora, no ha habido una involución, aunque el gobierno parece que se empeñe en lo contrario. Hemos abierto los ojos y nos hemos dado cuenta de que hay un mundo nuevo en el cual hay grandes desafíos y que los instrumentos que teníamos no funcionan tan bien como creíamos.

Es la gran oportunidad de cambiarlos, el desafío es colosal pero apasionante, estamos ante un momento importante de la historia y hay que dar la talla, y solo la alta política, la que se hace entre todos y con todos, nos hará que la angustia del presente y la incertidumbre del futuro reciba, cuanto menos, el calor humano que nos da aliento para ser un poco más felices.


Pablo Sanz Manglano
 Estudiante Erasmus de 4º de Derecho en Olsztyn (Polonia)

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