Proponemos el siguiente decálogo sobre el perfil que deberían tener los y las candidatas que nos representen en el Parlamento Europeo:
1) Cercanos a la ciudadanía: para paliar el déficit democrático
que tenemos en la Unión Europea necesitamos eurodiputados y eurodiputadas que sean multiplicadores
del proyecto europeo y que lo hagan cercano a la ciudadanía. Que la escuchen y que integren sus propuestas. ¡La semana verde en el calendario del
Parlamento Europeo tiene una razón de ser!
2) Conocimientos de idiomas: para tener eficacia en un
ambiente multicultural e internacional nuestros representantes deberían hablar de
manera fluida al menos una de las tres lenguas de trabajo de la Unión Europea,
siendo el inglés y el francés las más útiles.
3) Experiencia en el ámbito internacional concretamente a nivel europeo.
No es fácil desenvolverse en un contexto multicultural y el trabajo de la eurocámara implica trabajar codo a codo con otras delegaciones nacionales.
4) Que sus perfiles respondan a las
competencias de las comisiones en las que van a trabajar.
5) Compromiso ético con la transparencia debida de un cargo público.
Rendimiento de cuentas ante la ciudadanía de manera continua.
6) Que conozcan el funcionamiento de
la Unión Europea y todas sus instituciones. El trabajo está
estrechamente vinculado con el trabajo que realizan el resto de instituciones
europeas. Saber cómo funciona el entramado comunitario es indispensable para
entender cuáles son las responsabilidades de uno como eurodiputado.
7) Que sean europeístas con convicción y criterio crítico.
8) Las personas mejor preparadas y no las mejor colocadas.
9) Equilibrio territorial, generacional , de género y que tenga en cuenta la diversidad.
10) Sin duplicidad de cargos: dedicación en
exclusiva a la responsabilidad como eurodiputado/a.
